Stellar POS explicado a fondo
Cobrar, mandar a cocina y cuadrar la caja al cerrar. El recorrido completo por el TPV, con capturas reales de la demo.
Un TPV de hostelería se juzga por tres cosas: si el cajero puede cobrar rápido en hora punta, si lo que se pide llega bien a cocina, y si al cerrar la caja cuadra el dinero. Este manual va sobre eso.
Lo que vas a ver
1. El terminal: cobrar en tres toques
La pantalla está pensada para una tablet y para dedos con prisa: arriba las familias, en el centro los productos y a la derecha el ticket que se va montando.
Lo primero que pide al empezar un pedido es el canal: tienda, domicilio o recoger. No es un capricho de diseño: sin canal, luego no se sabe si una venta fue de mostrador o de plataforma, y el cierre de caja deja de cuadrar. Por eso es obligatorio antes de la primera línea.
Desde ahí puedes aparcar un pedido para atender a otro cliente y recuperarlo después, aplicar un descuento por línea o al total (con un tope máximo que fijas tú), y cobrar.
2. Efectivo, tarjeta y pago mixto
En efectivo se teclea lo que entrega el cliente y el TPV calcula el cambio. En tarjeta, el importe va al datáfono. Y el pago mixto está resuelto de una forma concreta que conviene entender: el cajero solo teclea la parte en efectivo, y el resto lo calcula el servidor. Así nadie puede declarar más efectivo del que hay en el cajón.
La factura se puede emitir en el momento —por email o impresa— o más tarde, desde las ventas del día, si el cliente la pide después. La numeración es correlativa por local y por año, y el sistema se niega a facturar si el local no tiene NIF configurado, para no emitir una factura inválida.
3. La pantalla de cocina
Los pedidos aparecen como tarjetas y avanzan por estados: preparar → listo → en camino o entregado. Hay filtros por estado con contador, aviso sonoro configurable, y se puede asignar quién se encarga de cada uno.
La guarda que evita descuadres: un pedido que no está cobrado no se puede cerrar ni marcar como entregado. Sí se deja pasar a «en camino», porque en el reparto se cobra al entregar. Esta comprobación se hace en el servidor, no en la pantalla: no hay forma de saltársela.
4. La caja y el cierre Z
La jornada abre declarando el efectivo inicial, admite arqueos intermedios y movimientos manuales (entradas y salidas de dinero, con su motivo), y cierra con el informe Z.
Ese informe no es un total suelto: desglosa
- por método de pago — efectivo, tarjeta, mixto y plataforma;
- por tipo de IVA real de cada línea (21, 10, 4 o 0 %), no por un tipo medio;
- por canal y plataforma, para saber qué entró por Glovo y qué por mostrador;
- el arqueo: lo que debería haber en el cajón contra lo que hay de verdad;
- y las anulaciones y devoluciones, separadas de las ventas.
Hay una regla que evita el error más común del sector: una venta marcada como tarjeta que viene de una plataforma no es un cobro de datáfono, es un prepago de la plataforma. Si se cuentan juntas, el cuadre con el banco no sale nunca.
5. Control: dónde se pierde el dinero
Hay una pantalla dedicada a vigilar los agujeros por los que se escapa el efectivo: tickets sin cobrar, anulaciones y en qué local y qué día falta dinero. Se consulta por día o por mes, y la ve cualquier responsable con acceso a su local.
No es una función cosmética: nació de auditar los propios locales y de encontrar patrones que a ojo no se ven.
6. La carta: familias, modificadores y combos
Desde el panel se monta todo: familias, productos con foto, IVA por producto, precios por tarifa (para que un mismo producto valga distinto en sala y en delivery), marcar agotado o recomendado, grupos de modificadores (con opciones gratuitas o con recargo) y combos por pasos.
Además puedes tener catálogos distintos por local, algo necesario en cuanto un local tiene carta propia o precios diferentes.
7. Varios locales y franquiciados
La estructura es empresa → locales → franquiciados. Cada local tiene sus impresoras, sus canales, sus métodos de cobro y su propia suscripción.
Los franquiciados tienen su propio portal: ven su facturación, sus cierres de caja con PDF, sus informes y gestionan su suscripción, sin ver nada del resto de la red. En el panel central hay seis roles distintos, de administrador a solo lectura, con alcance por local.
8. Delivery: Glovo, Uber Eats y los tuyos
Los pedidos de Glovo, Uber Eats y Just Eat entran directamente en la cocina a través de la integración con Sinqro, sin que nadie los teclee, y la carta se les envía desde el propio panel con la tarifa que corresponda a cada canal.
Los de tu propia tienda online (Stellar Store) entran por el mismo sitio, y cuando marcas el pedido como entregado en el TPV, el cliente lo ve actualizado en su seguimiento. Si el pedido es a domicilio, el POS lo despacha a Stellar Riders.
9. Qué pasa si se cae internet
Se sigue cobrando. Las ventas se guardan en la propia tablet y se reenvían solas cuando vuelve la línea, con reintentos automáticos. Y si el servidor rechazara alguna al recuperarse, no se descarta en silencio: queda marcada para que una persona la revise.
10. Precio
64 €/mes + IVA por local, o 640 € al año (el precio de diez meses). Sin coste por usuario ni por terminal: puedes tener las tablets que necesites en ese local. Sin permanencia.
Pruébalo tú mismo
La demo es un TPV de verdad: puedes montar un pedido, cobrarlo y verlo aparecer en la pantalla de cocina. Sin registro.
Abrir la demo del TPV →